Si bien cuesta hacer amigos, más cuesta encontrar un amigo en quien confiar. El minuto en que uno descubre que puede ser traicionado es el minuto en que decides que la mejor opción es conocer gente sin que nazca la necesidad de confiar en ellos. Amigos, pero no tanto. Amigos B. Los siempre seguros Amigos B. No son los mejores ni los peores amigos. Son los amigos anexos. Son las personas que convives a diario: compañeros de estudio, amigos del trabajo, gente, mucha gente por todas partes, con la que no haces muchos planes, o que conociste por accidente. Cuando eres un B para alguien, compartes sus tragos, decoras su mundo, dices algún chiste memorable y, con suerte, hasta pueden quererte y llamarte de vez en cuando. Pero solo tú los notas: son los amigos que te cuestionan el día que hagas la lista de invitados para tu matrimonio.
Todos tenemos Amigos B y somos Amigos B de alguien. De alguna u otra forma has aprendido a coexistir con ellos, incluso hasta los llegas a querer sin que te importen. Por supuesto, no te das cuenta de que existen hasta que dejas de verlos. No porque los eches de menos, sino porque todos los Amigos B cumplen un ciclo. Se extinguen. Pasan los días y no sabes de ellos por un buen tiempo. Hasta que te los encuentras de la nada, te los topas en el lugar menos esperado, cuando estás pagando en una caja o estás saliendo de un recital, e intercambian preguntas por gente que hace rato no pensabas. Otros Amigos B.
El problema no es tener Amigos B. El problema es tener solo Amigos B y no tener Amigos A. No tener amigos verdaderos es no tener soporte. Es como andar en auto sin radio. Es no tener contacto con la realidad cuando crees que estás en la mitad de la nada. Y no es agradable. Tener muchos Amigos B significa que tienes muchos grupos de mucha gente a tu alrededor, y es sentir que ninguno está realmente ahí. Es ingrato: te das cuenta de que estás rodeado de conocidos desconocidos, de tipos que circulan por tu vida sin comprometerse con nada y con nadie. No es su culpa. Uno mismo es un amigo B para ellos. Y tú también los dejas.
¿Te has puesto a pensar a cuanta gente has dejado en el camino? ¿Te has puesto a pensar en todas las veces que pensabas que eras un Amigo A sin serlo? Después de haber compartido varias, después de que asegurabas hermandad eterna, resulta que eras un simple B, uno que estaba de paso. Uno que jugaba al amigo, y que se queda botado.
Hay otros temas: ¿quién no se ha sentido atraído por un Amigo B del sexo opuesto? (Son relaciones fallan en un 70%, y son otra excusa para que después puedas olvidarte de ese B). ¿Cuántas veces no has hablado mal de un Amigo B en común? ¿Cuántas veces has dado consejos que realmente no te interesan?. O al revés, ¿cuántos B te llamaron para tu último cumpleaños?
Las puertas de los Amigos B son de fácil acceso y si pierdes uno, encontrarás otro de inmediato. La amistad de los B suele ser irónica y te puede dejar lleno de inseguridades y desconfianza. Y van a estar ahí siempre. Existiendo y amenazando tus pedazos sueltos de vida vacía
15.8.06
Amigos B
4.8.06
En escena
¿Cuántas veces hemos hecho cosas que nos desagradan de frentón o, simplemente, no nos agradan (lo que no implica necesariamente que nos desagraden)? Y sin embargo, las hacemos igual. ¿Por qué lo hacemos? ¿Qué es lo que nos lleva a llevarlas a cabo pese a todo eso? Muchos factores influyen en ello: compromiso, "qué dirán", sacrificio, en fin, un sinnúmero de razones, todas ellas válidas, para realizar aquello que nos desagrada pero que "hay que hacer no más".
No sé por qué hablaba de ello, no era a lo que me quería referir. Aunque probablemente tenga alguna que otra relación con lo que efectivamente quiero decir... que será lo que empezaré a desarrollar en la palabra que venga después de punto. Punto.
Conozco gente que no le gusta actuar. Y lo repite una y otra vez. Pero que, observando su comportamiento, resulta merecer premios de distintas academias a su actuación en la vida diaria. Si existiera el premio al mejor actor o actriz en lo real y cotidiano, probablemente muchos de estos que odian actuar estarían peleando por el voto de los jurados, con más y mejores méritos que los gringos que vemos marzo a marzo conteniendo las lágrimas cuando les anuncian la decisión del jurado (cabe la pregunta: ¿serán actuadas esas lágrimas?). Y es que, pese a no gustarles actuar, lo hacen en diversas situaciones, con distintas personas, en distintos lugares, pero siempre con la misma fluidez. Y, conociéndoles después de un tiempo, se nota que en algunos momentos están actuando. Me pregunto, a raíz de esto, ¿por qué odiarán la actuación? ¿será acaso que se odian un poco a sí mismos en esos momentos? ¿o sólo que no les gusta ser "otra persona" en un lapso determinado? ¿serán acaso hipócritas? Respecto a esto último: quien esté libre de pecado, que lance la primera piedra... ¿quién no ha actuado alguna vez en una escena de la vida diaria, ya sea consciente o inconscientemente? A veces, tal vez, es necesario actuar...
En fin... estamos en el Circo Psicótico... Bienvenidos al show
Porque el show, siempre, debe continuar
25.7.06
...y luego, el escrito (sin titulo).
¿Cómo saber quién soy? ¿Cómo recordar quién fui? ¿Cómo determinar quién seré? En la vorágine del cambio, me es imposible determinar qué es lo que me ha traído hasta este punto. Lágrimas han forjado mi camino, alegrías lo han templado, la experiencia lo ha delimitado. Sin embargo, ¿cómo recordar aquello que es patente y que está olvidado? El episodio que marcó a fuego un hito en el camino ha sido extinguido con el mejor polvo químico conocido por la memoria, no dejando siquiera cicatrices de su paso, aunque el retumbar de su tambor sigue marcando el paso.
En medio de la bandada de peces que caminan salmodiando el eterno canto que envuelve el sordo peregrinaje, no puedo individualizarme... no puedo masificarme... Pertenezco a todos, todos me pertenecen, unos más, otros menos, y al final... soy yo...
La última lágrima derramada brotó de la madera carcomida. Adiós realidad. Bienvenida fantasía. De ella surgirán nuevas lágrimas, lágrimas de fuego, que refrescarán y purificarán todo lo que alguna vez será y nunca vio la luz... la luz del cuerpo celeste que encandila y se consume en medio de la última oscuridad pensante, sirviente, abismante... una más.

